
El Banco de Japón mantuvo sin cambios su tipo de interés oficial a corto plazo en el 1,25 %, pero lanzó un mensaje claramente favorable al endurecimiento monetario ante el riesgo de que la inflación supere el objetivo. La decisión se aprobó por ocho votos a favor y uno en contra. Takata, miembro del consejo, discrepó y abogó por una subida al 1,5 %, mientras que el gobernador Kazuo Ueda subrayó que el banco seguiría ajustando su política según fuera necesario.

El Banco de Japón señaló que la inflación subyacente había alcanzado niveles en general compatibles con su objetivo de estabilidad de precios del 2 %, mientras que las condiciones financieras seguían siendo acomodaticias y los tipos de interés reales a corto plazo se mantenían bajos. También elevó su previsión de inflación subyacente medida por el IPC para el ejercicio fiscal 2027 al 2,6 %, desde el 2,4 %, aunque mantuvo en el 2,0 % la proyección para el ejercicio fiscal 2028. Las previsiones de crecimiento del PIB se revisaron al 0,7 % para el ejercicio fiscal 2026 y al 0,7 % para el ejercicio fiscal 2027.
El banco central afirmó que el balance de riesgos había cambiado. A diferencia del pasado, cuando a los responsables de la política monetaria les preocupaba principalmente que la inflación quedara por debajo del objetivo, ahora deben prevenir el riesgo de que lo supere. Los riesgos derivados del conflicto en Oriente Medio, la mayor demanda vinculada a la inteligencia artificial y la volatilidad cambiaria requieren una vigilancia estrecha, mientras que la demanda de financiación de las empresas está aumentando y las entidades financieras siguen dispuestas a conceder crédito.
Ueda afirmó que el Banco de Japón no esperaría pasivamente a que la inflación aumentara, sino que ajustaría su política de forma proactiva si fuera necesario. Al mismo tiempo, subrayó que el banco aún no podía cantar victoria, ya que la inflación debe mantenerse de forma estable y sostenible en torno al 2 %. El momento y el ritmo de las futuras subidas dependerán de los datos, la evolución de los salarios, las condiciones financieras y la probabilidad de que se materialicen las perspectivas económicas del banco. No dio indicios de que las subidas fueran a seguir un calendario fijo.

El Banco de Japón mantuvo los tipos sin cambios, pero con un mensaje favorable al endurecimiento monetario. No obstante, hizo una pausa porque quería más pruebas de que la inflación y el crecimiento salarial pueden mantenerse de forma sostenible en torno al 2 %, no porque haya abandonado su ciclo de endurecimiento. Con un voto discrepante a favor de una subida inmediata, una advertencia explícita sobre el riesgo de que la inflación supere el objetivo y el compromiso de responder de forma proactiva, nuevas subidas de tipos siguen siendo una opción plenamente vigente.