
El oro (XAU/USD) sigue bajo presión este viernes y retrocede hasta los 3.965 dólares durante la sesión asiática, su nivel más bajo desde julio. El metal no logra recuperarse pese a la aversión al riesgo en los mercados, ya que las expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés de la Reserva Federal (Fed) siguen dominando la evolución de los precios, por lo que el oro se encamina a cerrar el mes en negativo. En el momento de redactar este artículo, el XAU/USD cotiza en torno a los 3.979 dólares, con una caída cercana al 1 % en el día.

Los operadores adoptan una postura de aversión al riesgo, ya que los decepcionantes resultados del sector tecnológico reavivan las dudas sobre el elevado gasto en inteligencia artificial (IA) y sobre si esas inversiones generarán una rentabilidad suficiente. Los inversores se refugian en los bonos soberanos, lo que reduce los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y arrastra a la baja al dólar.
El índice del dólar estadounidense (DXY), que mide el valor de la divisa frente a una cesta de seis monedas principales, cotiza en torno a 101,65 y prolonga sus pérdidas por tercer día consecutivo.
Los analistas de ING sostienen que el posicionamiento, más que los fundamentales, podría ser el principal factor que impulse al dólar a corto plazo, y advierten de que «el principal riesgo para el dólar hoy es un cierto cierre preventivo de posiciones largas netas antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato del martes en Estados Unidos». Señalan que «los mercados de predicción asignan una probabilidad cercana al 68 % a una victoria demócrata en ambas cámaras», un escenario que consideran «ligeramente negativo para el dólar estadounidense desde varios ángulos, desde un mayor riesgo de cierre del Gobierno y de bloqueo en las negociaciones sobre el techo de deuda hasta un posible deterioro de la confianza en torno a la IA, ya de por sí frágil».
En este contexto, ING advierte de que «el resurgimiento de las inquietudes relacionadas con la IA y la proximidad de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos están aumentando los riesgos bajistas para el dólar», aunque «la postura aún restrictiva de la Fed limita la posibilidad de correcciones importantes».
A este clima de cautela se suman las noticias sobre una grave brecha de seguridad en la plataforma de intercambio de criptomonedas Binance, que presionan a los activos digitales e inquietan aún más a los inversores. Hasta ahora, el oro no ha logrado beneficiarse de la aversión al riesgo, ya que los operadores centran su atención en el encarecimiento del petróleo por las tensiones en Oriente Medio y en sus consecuencias para la inflación y los tipos de interés.
Los precios del petróleo suben a sus niveles más altos desde mayo ante el temor de que Estados Unidos reanude los ataques militares contra Irán tras las elecciones de mitad de mandato de la próxima semana. El West Texas Intermediate (WTI) cotiza por encima de los 103 dólares por barril, lo que mantiene en el foco los riesgos inflacionistas derivados de la energía.
El aumento de los costes energéticos amenaza con mantener la inflación por encima del objetivo del 2 % de la Fed durante más tiempo. Los datos publicados el jueves mostraron que el índice general de precios del gasto en consumo personal (PCE) de septiembre subió un 0,5 % mensual y un 3,6 % interanual, mientras que el índice subyacente aumentó un 0,3 % mensual y un 3,1 % interanual.
Los operadores descuentan una probabilidad cercana al 75 % de una subida de tipos en diciembre, según la herramienta FedWatch de CME, después de que la Fed mantuviera los tipos sin cambios en octubre. Unos costes de financiación más elevados suelen presionar al oro, ya que no genera ingresos por intereses.

En el gráfico diario, el XAU/USD registra máximos y mínimos decrecientes desde que alcanzó un máximo cerca de los 4.700 dólares a finales de agosto. El metal cotiza por debajo de las medias móviles simples (SMA) de 50, 100 y 200 días, lo que mantiene el control en manos de los vendedores. El índice de fuerza relativa (RSI), cerca de 34, señala un escaso interés comprador, mientras que el indicador de convergencia/divergencia de medias móviles (MACD) permanece en terreno negativo, lo que sugiere que persiste la presión bajista.
La resistencia inicial se sitúa en los 4.000 dólares, seguida de los 4.100 dólares, la SMA de 100 días cerca de los 4.218 dólares y la SMA de 50 días, próxima a esta, en los 4.257 dólares. Una recuperación más sólida podría poner en el punto de mira la resistencia horizontal de los 4.400 dólares, seguida de la SMA de 200 días en torno a los 4.491 dólares.
Con el oro ya cotizando por debajo de los 4.000 dólares, el soporte inmediato se encuentra en los 3.950 dólares, seguido del mínimo de julio, cerca de los 3.941 dólares. Una ruptura contundente por debajo de esta zona abriría la puerta a nuevas pérdidas.
(El análisis técnico de este artículo se ha elaborado con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)
El oro ha desempeñado un papel fundamental en la historia de la humanidad, ya que se ha utilizado ampliamente como reserva de valor y medio de intercambio. En la actualidad, además de por su brillo y su uso en joyería, el metal precioso goza de un amplio reconocimiento como activo refugio, lo que significa que se considera una buena inversión en tiempos de turbulencias. El oro también se considera una cobertura frente a la inflación y la depreciación de las monedas, ya que no depende de ningún emisor ni Gobierno en particular.
Los bancos centrales son los mayores tenedores de oro. Con el objetivo de respaldar sus monedas en tiempos de turbulencias, suelen diversificar sus reservas y comprar oro para reforzar la percepción de solidez de la economía y de la moneda. Unas reservas de oro elevadas pueden generar confianza en la solvencia de un país. En 2022, los bancos centrales incorporaron a sus reservas 1.136 toneladas de oro por un valor aproximado de 70.000 millones de dólares, según datos del Consejo Mundial del Oro. Se trata del mayor volumen de compras anuales desde que existen registros. Los bancos centrales de economías emergentes como China, India y Turquía están aumentando rápidamente sus reservas de oro.
El oro tiene una correlación inversa con el dólar estadounidense y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ambos importantes activos de reserva y refugio. Cuando el dólar se deprecia, el oro tiende a subir, lo que permite a los inversores y a los bancos centrales diversificar sus activos en tiempos de turbulencias. El oro también mantiene una correlación inversa con los activos de riesgo. Las subidas bursátiles suelen debilitar el precio del oro, mientras que las ventas masivas en los mercados de mayor riesgo tienden a favorecer al metal precioso.
El precio puede variar por numerosos factores. La inestabilidad geopolítica o el temor a una recesión profunda pueden disparar rápidamente la cotización del oro debido a su condición de activo refugio. Al ser un activo que no genera rendimientos, el oro tiende a subir cuando bajan los tipos de interés, mientras que el encarecimiento del dinero suele presionar al metal amarillo. Aun así, la mayoría de sus movimientos dependen del comportamiento del dólar estadounidense (USD), ya que el activo cotiza en dólares (XAU/USD). Un dólar fuerte suele contener el precio del oro, mientras que un dólar más débil tiende a impulsarlo al alza.