
El precio del oro (XAU/USD) retrocede un 0,50 % el miércoles, mientras el conflicto entre EE. UU. e Irán parece lejos de terminar y los inversores esperan la decisión de política monetaria de la Reserva Federal (Fed), prevista para las 18:00 GMT. El par XAU/USD cotiza en 4.039 dólares en el momento de redactar este artículo.

Los operadores mantienen la cautela antes de la decisión de la Fed. Los mercados bursátiles estadounidenses muestran escasos movimientos, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. suben ligeramente y los precios del petróleo siguen respaldados por el conflicto en Oriente Medio.
El oro sigue bajo presión mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años sube tres puntos básicos hasta el 5,040 %. Por su parte, el dólar pierde impulso antes de la decisión del FOMC: el índice del dólar estadounidense (DXY), que mide la evolución de la moneda estadounidense frente a otras seis divisas, cae un 0,09 % hasta 102,27.
La atención se centra en la decisión de la Fed. Los mercados monetarios habían descontado casi por completo que el tipo de los fondos federales se mantendría sin cambios en el 3,75 %-4 %, aunque en la rueda de prensa del presidente de la Fed, Kevin Warsh, surgirán preguntas sobre por qué no subir los tipos hoy, cuando el West Texas Intermediate (WTI), la referencia del petróleo estadounidense, ronda los 103 dólares por barril, con un alza superior al 3 %, y la gasolina cuesta 4,24 dólares, 1,20 dólares más que hace un año, según AAA Fuel Prices.
Además, en el último Resumen de Proyecciones Económicas (SEP), la mayoría de los miembros de la Junta de Gobernadores contempló al menos otra subida de tipos de interés este año. Asimismo, los operadores buscarán indicios en las declaraciones de Warsh sobre el futuro de los tipos de interés, aunque no le gusta ofrecer orientaciones anticipadas a los mercados.
Las tensiones entre los hutíes y Arabia Saudí siguen siendo elevadas tras un ataque del grupo yemení respaldado por Irán contra una refinería saudí, que impulsó los precios de la energía ante el temor a interrupciones del suministro.
Tras la reunión de la Fed, los operadores de oro también estarán pendientes de la publicación el jueves del índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) subyacente, la medida de inflación preferida de la Fed. Una lectura elevada, junto con cifras sólidas del producto interior bruto (PIB), reforzará los argumentos a favor de otra subida de tipos en la reunión de diciembre.
El mercado de swaps había descontado un endurecimiento de 21 puntos básicos, equivalente a una probabilidad del 85 % de que la Fed suba los tipos en la reunión de diciembre, según Prime Terminal.
Por otra parte, unos tipos de interés más altos perjudican al precio del oro, pese a su atractivo como cobertura frente a la inflación.
Cabe destacar que los analistas encuestados por Reuters revisaron a la baja sus previsiones para el oro de cara a finales de 2026.
Aunque el oro formó un patrón de velas «harami alcista», la evolución del precio el miércoles pone en duda su validez. Si la vela cierra la jornada cerca de los precios actuales, podría abrir la puerta a una fase de consolidación.
El impulso ha virado a negativo. El índice de fuerza relativa (RSI) es bajista y apunta a la baja, en consonancia con la evolución del precio. Ante estas señales mixtas, la cotización se mantendrá en torno a los niveles habituales hasta la decisión de la Fed.
Al alza, la siguiente zona de interés es una línea de tendencia de resistencia trazada desde los máximos de septiembre, cerca de los 4.100 dólares. La superación de este nivel abrirá el camino hacia los 4.200 dólares. Las siguientes resistencias clave son la media móvil simple (SMA) de 100 días, en 4.218 dólares, y la SMA de 50 días, en 4.278 dólares.
Si el XAU/USD cae por debajo de los 4.000 dólares, podría poner a prueba el mínimo del pasado viernes, de 3.975 dólares. Los siguientes soportes clave son el mínimo del 17 de julio, de 3.959 dólares, y el mínimo en lo que va de año, de 3.941 dólares.

El oro ha desempeñado un papel fundamental en la historia de la humanidad, ya que se ha utilizado ampliamente como reserva de valor y medio de intercambio. En la actualidad, además de su brillo y su uso en joyería, el metal precioso se considera ampliamente un activo refugio, lo que significa que se percibe como una buena inversión en tiempos de turbulencias. El oro también se considera una cobertura frente a la inflación y la depreciación de las divisas, ya que no depende de ningún emisor ni gobierno específico.
Los bancos centrales son los mayores tenedores de oro. Para respaldar sus divisas en tiempos de turbulencias, suelen diversificar sus reservas y comprar oro con el fin de reforzar la percepción de solidez de la economía y de la moneda. Unas reservas de oro elevadas pueden generar confianza en la solvencia de un país. Los bancos centrales añadieron 1.136 toneladas de oro a sus reservas en 2022, por un valor aproximado de 70.000 millones de dólares, según datos del Consejo Mundial del Oro. Se trata del mayor volumen de compras anuales desde que existen registros. Los bancos centrales de economías emergentes como China, India y Turquía están aumentando rápidamente sus reservas de oro.
El oro presenta una correlación inversa con el dólar estadounidense y los bonos del Tesoro de EE. UU., ambos importantes activos de reserva y refugio. Cuando el dólar se deprecia, el oro tiende a subir, lo que permite a los inversores y a los bancos centrales diversificar sus activos en tiempos de turbulencias. El oro también mantiene una correlación inversa con los activos de riesgo. Las subidas de la bolsa tienden a debilitar el precio del oro, mientras que las ventas masivas en los mercados de mayor riesgo suelen favorecer al metal precioso.
El precio puede variar por una amplia gama de factores. La inestabilidad geopolítica o el temor a una recesión profunda pueden disparar rápidamente la cotización del oro por su condición de activo refugio. Al ser un activo que no genera rendimientos, el oro tiende a subir cuando bajan los tipos de interés, mientras que un mayor coste del dinero suele lastrar al metal precioso. Aun así, la mayoría de sus movimientos dependen de la evolución del dólar estadounidense (USD), ya que el activo cotiza en dólares (XAU/USD). Un dólar fuerte tiende a contener el precio del oro, mientras que un dólar más débil suele impulsarlo al alza.