Previsión del precio del EUR/JPY: cae por debajo de 178,00 y mantiene una perspectiva bajista bajo la media móvil simple de 100 días

  • El EUR/JPY retrocede hasta cerca de 177,90 al inicio de la sesión europea del jueves.
  • La perspectiva bajista se mantiene intacta por debajo de la SMA de 100 días; no se descarta una prolongación de la consolidación, con el RSI en terreno neutral.
  • El soporte inicial se sitúa en 176,90; la primera barrera al alza aparece en 178,45.

El cruce EUR/JPY cotiza en terreno negativo en torno a 177,90 al inicio de la sesión europea del jueves. El yen japonés (JPY) se fortalece frente al euro (EUR) después de que las actas de la reunión de septiembre del Banco de Japón (BoJ) reforzaran las expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés.

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Según las actas de la reunión de septiembre publicadas el jueves, la mayoría de los responsables de política monetaria del BoJ coincidieron en que sería apropiado seguir subiendo los tipos de interés a medida que la inflación subyacente se acercara al objetivo del 2 % del banco central.

Un miembro del consejo indicó que podría haber margen para acelerar las subidas de los tipos de interés mientras el banco central evaluaba los efectos de los acontecimientos en Oriente Medio, la creciente demanda vinculada a la inteligencia artificial (IA) y los movimientos del mercado de divisas.

Por otra parte, una postura restrictiva del Banco Central Europeo (BCE) podría ayudar a limitar las pérdidas del EUR. Joachim Nagel, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, afirmó el martes que el banco central probablemente elevará los costes de financiación el próximo mes debido al deterioro de las perspectivas de inflación. Los economistas prevén una última subida de tipos el próximo mes, aunque los mercados anticipan que el endurecimiento continuará más allá de esa fecha, hasta 2027.

Aumentan los riesgos de estanflación en la eurozona mientras el BCE afronta una mayor inflación y un menor crecimiento

Los analistas de Standard Chartered destacan que la última publicación de Eurostat mostró que la inflación general de la zona euro estaba «subiendo hasta el 4,0 % interanual en octubre, por encima de nuestra previsión del 3,8 %», lo que «apunta a riesgos al alza para la proyección de septiembre del Banco Central Europeo (BCE), que situaba la inflación media en el 3,6 % en el cuarto trimestre». En cuanto a la actividad, señalan que, «si se excluye Irlanda, el crecimiento del PIB de la zona euro fue más modesto, del 0,2 %, y, lo que es crucial, el impulso del crecimiento ha disminuido de forma constante desde el cuarto trimestre de 2025».

Standard Chartered sostiene que esta «combinación de un debilitamiento del impulso del crecimiento (según los datos de la zona euro sin Irlanda) y una inflación que sigue aumentando plantea un dilema cada vez mayor para la política monetaria del BCE». Es probable que «la dinámica de la inflación (y el riesgo de efectos de segunda ronda)» siga siendo el factor dominante por ahora, «lo que respalda nuestra previsión de otra subida de 25 puntos básicos en la reunión de diciembre». Aunque sus analistas subrayan que «la estanflación no es nuestro escenario central; esperamos que el crecimiento siga siendo positivo y que la inflación comience a descender a principios del próximo año», el banco advierte de que «la tendencia apunta en esa dirección y las fuerzas que podrían generar estanflación en los próximos trimestres son evidentes: unos precios de la energía más elevados que reducen la renta real y presionan los márgenes de beneficio de las empresas; un endurecimiento monetario del BCE cuyos efectos sobre los costes de financiación de los hogares y las empresas se transmiten con retraso; y unas condiciones financieras más restrictivas que lastran la actividad en general».

Nagel apunta a una probable subida en diciembre ante la intensificación de los riesgos inflacionistas

Nagel, del BCE, transmitió un mensaje más restrictivo de lo habitual, con una puntuación de 8,2 en el FXS Speechtracker frente a su nivel histórico de 7,0, al describir una subida de tipos en diciembre como «muy probablemente necesaria». El énfasis en que las presiones inflacionistas son mayores de lo previsto y se acercan a un escenario adverso subraya un claro sesgo restrictivo y refuerza el respaldo al euro derivado de las expectativas sobre los tipos de interés.

La insistencia de Nagel en que un repunte de los precios de la energía no debe desencadenar una inflación generalizada indica su disposición a actuar de nuevo, al tiempo que sitúa los problemas fiscales de Francia fuera del ámbito de la política monetaria. La combinación de firmes advertencias sobre la inflación y la confianza en que los problemas presupuestarios se resolverán mantiene el foco en la estabilidad de precios y favorece una interpretación restrictiva por parte de los operadores del euro.

Chart Analysis EUR/JPY


Análisis técnico: el EUR/JPY mantiene un sesgo bajista por debajo de la SMA de 100 días

En el gráfico diario, el EUR/JPY permanece en una fase correctiva y se mantiene por debajo de la media móvil simple (SMA) de 100 días, lo que conserva el sesgo general bajista pese al reciente rebote desde la banda inferior de Bollinger. El precio ha recuperado el soporte de la SMA de 20 días de las bandas de Bollinger, lo que sugiere cierta estabilización a corto plazo. Por su parte, el índice de fuerza relativa (RSI), en 53,4, ha pasado a una zona entre neutral y positiva, lo que indica que el impulso bajista se ha debilitado, aunque todavía no se ha superado el freno general que imponen las medias móviles situadas por encima del precio.

A la baja, el soporte inmediato se encuentra en la banda central, en 176,90, seguido del mínimo del 2 de noviembre en 175,70. Una ruptura de este nivel podría dejar expuesto el límite inferior de las bandas de Bollinger, en torno a 175,30. 

Al alza, la resistencia inicial coincide con la banda superior de Bollinger, cerca de 178,45, donde podrían reaparecer los vendedores. Una ruptura clara por encima de este nivel abriría el camino hacia el nivel psicológico de 180,00, antes de alcanzar la resistencia más importante de la SMA de 100 días en 181,70.

(El análisis técnico de este artículo se elaboró con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)

Preguntas frecuentes sobre el Banco de Japón

El Banco de Japón (BoJ) es el banco central japonés, encargado de establecer la política monetaria del país. Su mandato consiste en emitir billetes y ejercer el control monetario y de la moneda para garantizar la estabilidad de precios, lo que se traduce en un objetivo de inflación de alrededor del 2 %.

El Banco de Japón adoptó una política monetaria ultralaxa en 2013 con el fin de estimular la economía e impulsar la inflación en un entorno de baja inflación. La política del banco se basa en la expansión cuantitativa y cualitativa (QQE), es decir, en la emisión de dinero para comprar activos como bonos públicos o corporativos y proporcionar liquidez. En 2016, el banco redobló su apuesta por esta estrategia y flexibilizó aún más su política: primero introdujo tipos de interés negativos y después pasó a controlar directamente el rendimiento de los bonos del Estado a 10 años. En marzo de 2024, el BoJ subió los tipos de interés, abandonando en la práctica su orientación monetaria ultralaxa.

Los enormes estímulos del banco provocaron la depreciación del yen frente a las principales divisas. Este proceso se intensificó en 2022 y 2023 debido a la creciente divergencia entre la política del Banco de Japón y la de otros grandes bancos centrales, que optaron por subir los tipos de interés de forma pronunciada para combatir los niveles de inflación más altos en décadas. La política del BoJ amplió el diferencial de tipos frente a otras divisas, lo que lastró el valor del yen. Esta tendencia se revirtió parcialmente en 2024, cuando el BoJ decidió abandonar su orientación ultralaxa.

La debilidad del yen y el fuerte aumento de los precios mundiales de la energía impulsaron la inflación en Japón, que superó el objetivo del 2 % del BoJ. La perspectiva de un aumento de los salarios en el país –un factor clave que alimenta la inflación– también contribuyó a esta decisión.