
La libra esterlina sube más de un 0,32 % frente al yen japonés, mientras el par supera la media móvil simple (SMA) de 50 días, situada en 210,77, lo que abre la posibilidad de poner a prueba el nivel psicológico de 211,00.

En el momento de redactar este artículo, el GBP/JPY se aproxima a 211,00 tras tres días de movimientos limitados. Cabe destacar que el cruce ha alcanzado máximos cada vez más altos en cada una de las últimas cinco jornadas, lo que indica que los compradores están ganando impulso. El índice de fuerza relativa (RSI) avanza, señal de que los compradores tienen el control.
Si el GBP/JPY prolonga sus ganancias por encima de 211,00, el siguiente objetivo será el máximo del 22 de octubre en 211,99. Más arriba, la siguiente zona de interés es la SMA de 200 días en 212,92, seguida de la SMA de 100 días en 213,19.
Para que se produzca un giro bajista, los vendedores buscarán una ruptura por debajo del mínimo de oscilación del 28 de octubre en 209,57. Esto abriría el camino hacia 208,01, el mínimo diario del 25 de septiembre.

El yen japonés (JPY) es una de las divisas más negociadas del mundo. Su valor depende, en términos generales, de la evolución de la economía japonesa, pero, más concretamente, de la política del Banco de Japón, del diferencial entre los rendimientos de los bonos japoneses y estadounidenses o del apetito por el riesgo de los operadores, entre otros factores.
Uno de los mandatos del Banco de Japón es el control de la moneda, por lo que sus medidas son fundamentales para el yen. El Banco de Japón ha intervenido directamente en los mercados de divisas en algunas ocasiones, generalmente para reducir el valor del yen, aunque evita hacerlo con frecuencia debido a las inquietudes políticas de sus principales socios comerciales. La política monetaria ultralaxa del Banco de Japón entre 2013 y 2024 provocó la depreciación del yen frente a las principales divisas, debido a la creciente divergencia entre la política del Banco de Japón y la de otros grandes bancos centrales. Más recientemente, la retirada gradual de esta política ultralaxa ha brindado cierto apoyo al yen.
Durante la última década, la postura del Banco de Japón de mantener una política monetaria ultralaxa ha ampliado la divergencia con las políticas de otros bancos centrales, especialmente con la Reserva Federal de Estados Unidos. Esto contribuyó a ampliar el diferencial entre los rendimientos de los bonos estadounidenses y japoneses a 10 años, lo que favoreció al dólar estadounidense frente al yen japonés. La decisión del Banco de Japón en 2024 de abandonar gradualmente la política ultralaxa, junto con los recortes de los tipos de interés de otros grandes bancos centrales, está reduciendo este diferencial.
El yen japonés suele considerarse un activo refugio. Esto significa que, en momentos de tensión en los mercados, los inversores son más propensos a colocar su dinero en la divisa japonesa debido a su supuesta fiabilidad y estabilidad. Es probable que los periodos de turbulencias refuercen el valor del yen frente a otras divisas cuya inversión se considera más arriesgada.