
El peso mexicano cambia de rumbo y se deprecia un 0,60 % frente al dólar estadounidense, que se fortalece frente a una cesta de seis divisas medida por el índice del dólar estadounidense (DXY). La divisa emergente sufre el impacto del cierre de operaciones de «carry trade», ya que la mayoría de los principales bancos centrales se preparan para subir los tipos de interés en un contexto de elevada inflación. El USD/MXN cotiza en 18,68, tras rebotar desde los mínimos diarios de 18,54.

Como se ha señalado, el diferencial de tipos de interés entre Estados Unidos y México apunta a seguir estrechándose. El pasado septiembre, la Reserva Federal subió los tipos 25 puntos básicos, hasta el rango del 3,75 %-4 %, mientras que el Banco de México (Banxico) optó por mantenerlos sin cambios.
Las conjeturas de los economistas locales en México apuntan a que Banxico no ajustará los tipos durante el resto de este año ni a lo largo de 2027. Por el contrario, se espera que la Fed suba los tipos al menos una vez más este año y un total de 43 puntos básicos el próximo.
Mientras tanto, los datos de México revelaron que el país registró un superávit comercial de 1069 millones de dólares en septiembre, frente a los 3489 millones de agosto.
Por otra parte, la agitación política rodea al Instituto Nacional Electoral del país, el organismo responsable de organizar las elecciones. Su expresidenta, Guadalupe Taddei, dimitió el lunes en medio de acusaciones de corrupción, una decisión respaldada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Cabe señalar que México celebrará elecciones intermedias el próximo año, con la renovación de la Cámara de Diputados prevista para el 6 de junio de 2027.
En Estados Unidos, la agenda económica estuvo cargada de publicaciones. El índice de confianza del consumidor del Conference Board (CB) mejoró en octubre, al pasar de 82,2 a 91,7, y superó las previsiones. Los pedidos de bienes duraderos aumentaron un 1,8 %, frente al 0,1 % de septiembre, mientras que la variación del empleo de ADP se situó en 16.800, por debajo de los 17.500 del dato anterior.
Ahora la atención se centra en la decisión de política monetaria de la Fed del miércoles. Los mercados monetarios descuentan que los tipos se mantendrán sin cambios, pero para diciembre asignan una probabilidad del 82 % a una subida. Después, los inversores esperan la rueda de prensa del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en busca de pistas sobre la trayectoria de los tipos de interés.
En el gráfico diario, el USD/MXN cotiza en 18,6816 y prolonga su avance muy por encima de las medias móviles simples (SMA) de 50, 100 y 200 días, agrupadas cerca de 17,64, que ahora sustentan un claro sesgo alcista. El par se adentra en una zona previamente delimitada por una línea de resistencia descendente trazada desde el máximo de 21,08, mientras que el índice de fuerza relativa (RSI) de 14 periodos, situado en 68,9, se mantiene justo por debajo de los niveles de sobrecompra. Esto sugiere un impulso alcista fuerte, aunque extendido, más que una señal de giro inmediato.
A la baja, el primer soporte se encuentra en la confluencia de las SMA de distintos periodos en torno a 17,64, antes de un suelo horizontal más alejado en 16,89. Mientras la cotización al contado se mantenga por encima de estos niveles de demanda, es probable que las caídas atraigan interés comprador, mientras que una nueva reacción ante la resistencia de la línea de tendencia descendente situada por encima apuntaría a una consolidación más que a la formación de un techo duradero.
(El análisis técnico de este artículo se ha elaborado con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)
El peso mexicano (MXN) es la divisa más negociada de América Latina. Su valor está determinado, en gran medida, por el desempeño de la economía mexicana, la política del banco central del país, el volumen de inversión extranjera y hasta el nivel de las remesas enviadas por los mexicanos que viven en el exterior, especialmente en Estados Unidos. Las tendencias geopolíticas también pueden mover al MXN: por ejemplo, el proceso de deslocalización cercana, o nearshoring, es decir, la decisión de algunas empresas de trasladar su capacidad de producción y sus cadenas de suministro a lugares más próximos a sus países de origen, también se considera un catalizador para la moneda mexicana, ya que el país es un importante centro manufacturero del continente americano. Otro catalizador para el MXN es el precio del petróleo, dado que México es un destacado exportador de esta materia prima.
El principal objetivo del banco central de México, también conocido como Banxico, es mantener la inflación en niveles bajos y estables, en su meta del 3 % o cerca de ella, el punto medio de una banda de tolerancia de entre el 2 % y el 4 %. Para ello, el banco establece un nivel adecuado de tipos de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, Banxico intenta contenerla elevando los tipos de interés, lo que encarece el crédito para los hogares y las empresas y, por tanto, enfría la demanda y la economía en su conjunto. Unos tipos de interés más altos suelen ser positivos para el peso mexicano (MXN), ya que generan mayores rendimientos y hacen del país un destino más atractivo para los inversores. Por el contrario, unos tipos de interés más bajos tienden a debilitar al MXN.
Las publicaciones de datos macroeconómicos son clave para evaluar el estado de la economía y pueden influir en la valoración del peso mexicano (MXN). Una economía mexicana sólida, con un elevado crecimiento económico, bajo desempleo y altos niveles de confianza, es favorable para el MXN. No solo atrae más inversión extranjera, sino que también puede animar al Banco de México (Banxico) a subir los tipos de interés, especialmente si esta fortaleza va acompañada de una inflación elevada. Sin embargo, si los datos económicos son débiles, es probable que el MXN se deprecie.
Como divisa de un mercado emergente, el peso mexicano (MXN) tiende a fortalecerse durante los periodos de apetito por el riesgo, es decir, cuando los inversores perciben que los riesgos generales del mercado son bajos y, por ello, están dispuestos a realizar inversiones que conllevan un mayor riesgo. Por el contrario, el MXN tiende a debilitarse en momentos de turbulencias en los mercados o de incertidumbre económica, ya que los inversores suelen vender los activos de mayor riesgo y buscar refugio en activos más estables.