
El peso mexicano (MXN) se recupera frente al dólar estadounidense (USD) al inicio de la semana, tras los sólidos datos del PIB del pasado viernes. Al mismo tiempo, los operadores se preparan para el resultado de las elecciones estadounidenses del martes mientras asimilan el último informe del PMI manufacturero del ISM. El USD/MXN cotiza en 18,56, con una caída del 1,17 %.

El pasado viernes, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México informó de que el producto interior bruto (PIB) creció un 0,9 % trimestral en el tercer trimestre de 2026, por encima del 0,7 % previsto, aunque por debajo del crecimiento del 1,4 % registrado en el segundo trimestre. En términos interanuales, la economía mexicana creció un 3,2 %, por encima del 2,5 % estimado por los economistas.
Al respecto, el secretario de Hacienda de México señaló que el crecimiento podría alcanzar el extremo superior de las previsiones del Gobierno si se mantiene el impulso.
En Estados Unidos, el índice de gestores de compras (PMI) del Instituto de Gestión de Suministros (ISM) subió de 54,5 a 55,5 en octubre, superando las previsiones de 54,6. Aunque el dato apunta a una solidez general de la economía, los mercados monetarios redujeron la probabilidad de una subida de tipos de 25 puntos básicos del 80 % de hace una semana al 77 %, según la herramienta FedWatch de CME.
Esto podría atribuirse al desplome de los precios del petróleo ante las crecientes esperanzas de que se reanuden las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. Han surgido noticias de un avance decisivo en las negociaciones y ambas partes se acercan a un acuerdo preliminar.
Los operadores del USD/MXN también están pendientes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Según Polymarket, los demócratas tienen un 75 % de probabilidades de controlar el Senado estadounidense y un 96 % de controlar la Cámara de Representantes.
En el gráfico diario, el USD/MXN cotiza en 18,5752 y prolonga su avance muy por encima del conjunto de las tres medias móviles simples de 50, 100 y 200 días, agrupadas cerca de 17,7802, lo que refuerza el sesgo alcista a corto plazo. El par sigue alejándose de la línea de tendencia bajista de resistencia de larga duración trazada desde 21,0808, lo que sugiere que la fase de recuperación general se mantiene intacta. Por su parte, el índice de fuerza relativa (RSI) de 14 días se ha moderado hacia 58,6 desde niveles de sobrecompra, lo que apunta a un impulso alcista todavía favorable, aunque menos intenso.
Al alza, el principal obstáculo es la línea de tendencia descendente de resistencia, que sigue limitando la estructura general por encima de la cotización actual; cualquier rechazo claro en esa zona podría frenar el repunte. A la baja, el soporte inicial se sitúa en el conjunto de las tres medias móviles, en torno a 17,78, seguido del suelo horizontal de 16,89, donde cabría esperar que reaparecieran los compradores ante caídas correctivas más profundas.
(El análisis técnico de este artículo se ha elaborado con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)
El peso mexicano (MXN) es la divisa más negociada de América Latina. Su valor depende, en gran medida, del desempeño de la economía mexicana, de la política del banco central del país, del volumen de inversión extranjera y hasta de los niveles de remesas enviadas por los mexicanos que viven en el extranjero, especialmente en Estados Unidos. Las tendencias geopolíticas también pueden influir en el MXN: por ejemplo, el proceso de relocalización cercana, o nearshoring, que consiste en la decisión de algunas empresas de trasladar su capacidad de producción y sus cadenas de suministro a lugares más próximos a sus países de origen, también se considera un catalizador para la moneda mexicana, ya que el país se considera un importante centro manufacturero del continente americano. Otro catalizador para el MXN son los precios del petróleo, dado que México es un importante exportador de esta materia prima.
El principal objetivo del banco central de México, también conocido como Banxico, es mantener la inflación en niveles bajos y estables, en su objetivo del 3 % o cerca de él, el punto medio de una banda de tolerancia de entre el 2 % y el 4 %. Para ello, el banco establece un nivel adecuado de tipos de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, Banxico intenta contenerla mediante subidas de tipos de interés, lo que encarece los préstamos para los hogares y las empresas y, por tanto, enfría la demanda y la economía en general. Unos tipos de interés más altos suelen ser positivos para el peso mexicano (MXN), ya que generan mayores rendimientos y hacen del país un destino más atractivo para los inversores. Por el contrario, unos tipos de interés más bajos tienden a debilitar al MXN.
La publicación de datos macroeconómicos es clave para evaluar el estado de la economía y puede influir en la valoración del peso mexicano (MXN). Una economía mexicana sólida, sustentada en un elevado crecimiento económico, un bajo desempleo y una gran confianza, favorece al MXN. No solo atrae más inversión extranjera, sino que también puede animar al Banco de México (Banxico) a subir los tipos de interés, especialmente si esa fortaleza va acompañada de una inflación elevada. Sin embargo, si los datos económicos son débiles, es probable que el MXN se deprecie.
Como divisa de un mercado emergente, el peso mexicano (MXN) tiende a fortalecerse en periodos de mayor apetito por el riesgo, es decir, cuando los inversores perciben que los riesgos generales del mercado son bajos y, por tanto, están dispuestos a realizar inversiones de mayor riesgo. Por el contrario, el MXN tiende a debilitarse en momentos de turbulencias en los mercados o de incertidumbre económica, ya que los inversores suelen vender los activos de mayor riesgo y refugiarse en activos más estables.