
Según un informe del Departamento de Trabajo de Estados Unidos (DOL) publicado el jueves, el número de ciudadanos estadounidenses que presentaron nuevas solicitudes de subsidio por desempleo disminuyó hasta los 189.000 en la semana finalizada el 31 de octubre. El dato se situó por debajo de las estimaciones iniciales (196.000) y de las 195.000 solicitudes de la semana anterior (revisadas desde 194.000).

Además, la media móvil de cuatro semanas descendió en 2.250, hasta las 194.750 solicitudes, frente al dato revisado de la semana anterior (197.000).
El informe también indicó que las solicitudes continuadas de subsidio por desempleo aumentaron en 23.000, hasta los 1,718 millones, en la semana finalizada el 24 de octubre.
El dólar estadounidense recupera impulso alcista el jueves y revierte parte de la caída de la jornada anterior, con el índice del dólar estadounidense (DXY) registrando modestas ganancias en torno a los 101,60 puntos.
Las condiciones del mercado laboral son un elemento clave para evaluar la salud de una economía y, por tanto, un factor determinante en la valoración de su divisa. Un nivel de empleo elevado, o un desempleo bajo, favorece el gasto de los consumidores y, en consecuencia, el crecimiento económico, lo que impulsa el valor de la moneda local. Además, un mercado laboral muy tensionado, es decir, una situación en la que escasean los trabajadores para cubrir las vacantes, también puede repercutir en los niveles de inflación y, por tanto, en la política monetaria, ya que una oferta reducida de mano de obra y una demanda elevada se traducen en salarios más altos.
El ritmo al que crecen los salarios en una economía es clave para los responsables de la política económica. Un crecimiento salarial elevado significa que los hogares disponen de más dinero para gastar, lo que suele provocar subidas en los precios de los bienes de consumo. A diferencia de otras fuentes de inflación más volátiles, como los precios de la energía, el crecimiento salarial se considera un componente clave de la inflación subyacente y persistente, ya que es poco probable que los aumentos salariales se reviertan. Los bancos centrales de todo el mundo prestan especial atención a los datos de crecimiento salarial al tomar decisiones de política monetaria.
El peso que cada banco central asigna a las condiciones del mercado laboral depende de sus objetivos. Algunos bancos centrales tienen mandatos explícitos relacionados con el mercado laboral, además de controlar los niveles de inflación. La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), por ejemplo, tiene el doble mandato de promover el máximo empleo y la estabilidad de precios. Por su parte, el único mandato del Banco Central Europeo (BCE) es mantener la inflación bajo control. Aun así, e independientemente de sus mandatos, las condiciones del mercado laboral son un factor importante para los responsables de la política monetaria, dada su relevancia como indicador de la salud de la economía y su relación directa con la inflación.